Ana Escudero Portal: «Cuando escribo, lucho por apagar a mi corrector interno»

Ana Escudero Portal es escritora, editora y correctora. Graduada en Psicología y con un Máster en Edición Literaria, lee, corrige y edita para Ayaxia Ediciones mientras escribe sus propios libros. También es correctora freelance, y nos contará alguna de las interioridades de su profesión.

 

— En primer lugar, nos gustaría que te presentaras:

Muchas gracias por hacerme un huequito en tu blog, David. Soy una persona apasionada por los libros. Como hija única, desde pequeña me perdía horas y horas entre las historias que contaban las letras, pero no me di cuenta de que podía vivir trabajando en ellas hasta que terminé la carrera. Por suerte, corregí el rumbo, por eso soy graduada en Psicología y tengo un máster en Edición Literaria. Escribo mis propios libros y leo, corrijo y edito los de otros autores para Ayaxia Ediciones y los escritores autónomos que solicitan mis servicios en www.escuderoportal.com.

— Mucha gente desconocerá los entresijos del proceso de corrección. ¿Podrías hacernos un pequeño resumen de tu flujo de trabajo estándar para afrontarlo?

Cuando un escritor se pone en contacto conmigo, le ofrezco una prueba gratuita de mil palabras, que me sirve para ver cómo está el manuscrito y estimar el tiempo de corrección y el presupuesto. Corrijo la muestra y se la envío para que vea mi estilo de trabajo. Si le gusta y está conforme con los plazos y el precio, nos ponemos a trabajar sobre el manuscrito completo.

Yo hago toda la corrección con control de cambios, de forma que el cliente puede ver cada detalle alterado, y justifico los cambios más complicados en comentarios aparte para que los entienda. La corrección ortotipográfica es obligatoria y son cambios que debe aceptar, porque no hacerlo implicaría publicar un texto con errores. La corrección de estilo la marco con colores para que sepa que los cambios que hago son sugerencias y que puede decidir si aplicarlos o no. Aunque prefiero que se apliquen; si están ahí es porque creo que el cambio que sugiero mejora el ritmo del texto. Soy concienzuda, y es muy difícil que una página lleve menos de tres correcciones. La media son unas quince correcciones por página, y es que soy muy perfeccionista y me gusta que el texto luzca lo mejor posible.

Sin embargo, como en cualquier trabajo, soy humana y no soy perfecta. Entre todos los detalles que se pulen en una corrección, se me puede escapar alguna errata. Por eso siempre quedo abierta a revisiones del texto y que el autor me pregunte las dudas que necesite para mejorarlo.

Mis correcciones siempre van acompañadas de un informe en el que explico las intervenciones más frecuentes. Esto sirve al autor para conocer sus puntos débiles. En mi opinión, es el documento más útil de toda la corrección, ya que es un análisis de todos sus fallos que puede aplicar a futuros escritos para mejorarlos. De este informe se aprende y se mejora como escritor, y un autor dispuesto mejora de corrección en corrección. Yo he notado el crecimiento en muchos de los autores a los que corrijo en trabajos posteriores que me han enviado.

— ¿Cuáles son tus herramientas de trabajo imprescindibles?

Internet y el ordenador. Trabajo con Word y puedo avanzar sin conexión en muchas ocasiones, pero para mantener el contacto con los clientes necesito el e-mail. Además, muchas páginas de consulta y recursos están en la red, así que es más cómodo estar conectada mientras corrijo.

— ¿Alguna vez has topado con un texto o autor que hayas considerado imposible de corregir? ¿Sueles pedir una muestra para ver el estilo del autor/a?

Nunca. Cuando el texto está más sucio, lleva más tiempo por mi parte, pero no es imposible. Claro que, si un texto llega tan mal que tengo que reescribirlo, eso se refleja en el presupuesto (y también en mi humor mientras lo corrijo). Por eso insisto en que los autores envíen su texto lo más pulido posible. Cuantas menos faltas ortográficas tenga que corregir, más fácil me es centrarme en los detalles de estilo del texto (que son invisibles para los autores), y el escritor no solo sacará más jugo de la corrección, sino que esta también será más rápida y económica.

La muestra que mencionas es la prueba gratuita de las mil palabras que ofrezco, y sirve para que el corrector y el escritor se conozcan. La corrección es una vía de doble sentido. Yo tengo que saber lo que voy a corregir y el cliente tiene que saber qué esperar de la corrección. Tiene que haber confianza y comunicación entre las dos partes para que el texto llegue a su mejor versión. No tiene sentido que un escritor contrate a un corrector en el que no confía y al que no se atreve a preguntarle las dudas, porque esto suele desembocar en cambios a la corrección sin consultar con el corrector que desembocan en errores y acabarán en el documento final para disgusto de las dos partes.

— Hablemos de la polémica corrección de estilo. ¿En general es bien aceptada por los autores?

La corrección de estilo es polémica por dos cosas: por su nombre y porque es opcional.

Que haya una corrección que se denomine «de estilo» no quiere decir que el estilo del autor se vaya a perder. Al contrario. La corrección de estilo se hace para potenciar la voz del autor. Esta corrección se centra en reducir repeticiones, muletillas y otros vicios estilísticos. Cuando detecto estos fallos y son frecuentes, los explico con detalle en el informe de corrección, y hasta la fecha, no se ha quejado ningún cliente. Se trata de eliminar el ruido, las palabras innecesarias que frenan el ritmo de la historia y distraen al lector de lo importante. Cuando el escritor entiende esto y ve su texto corregido no como un bebé mutilado, sino como un árbol bien podado, suele aceptar la mayoría de los cambios, porque reconoce que es cierto que benefician al texto.

Ejemplo de un informe de estilo redactado por Ana :

— Vamos a ser un poco autocríticos. ¿Dónde solemos fallar más los autores?

La puntuación. Bastante en la general y mucho en la de diálogos. De hecho, tengo un sistema de abreviaturas para justificar cada cambio de puntuación (porque una clienta me pidió que se los justificara todos) y que el cliente pueda aprender el porqué de cada coma o punto, pero sé de compañeras de profesión que ni la justifican, porque lleva muchísimo tiempo.

— ¿Cuál es el error que más te molesta corregir?

Ni siquiera es un error de escritura, porque se supone que para eso se contrata a una correctora. Los errores que me desesperan son los de formato, porque son los más difíciles de cambiar de forma automática y consumen mucho tiempo y atención. Entre ellos, las viñetas y las comillas inglesas. Un ejemplo:

Hay autores que usan las viñetas de Word para poner la raya de diálogo en lugar de los símbolos. Para los curiosos, el atajo para el símbolo correcto de la raya de diálogo es Alt+0151. Usadla, por favor. Vuestros correctores os agradecerán infinito que uséis el símbolo correcto y que ellos puedan dedicarse a solucionar los errores verdaderamente importantes.

El problema con las viñetas es que no se pueden buscar y reemplazar, por lo que hay que cambiar cada una de forma manual en cada diálogo. Esto implica que la atención del corrector está en cambiar una viñeta y no en la forma de hablar de los personajes, en la historia o en las erratas, y la calidad de la corrección disminuye bastante.

— Para que la gente se haga una idea, ¿cuánto tiempo lleva corregir una novela o novelette aproximadamente?

Es muy complicado estimar el tiempo de corrección en abstracto, porque depende de muchos factores.

Uno de ellos es que la corrección avanza más lenta al principio y más rápida al final, una vez el corrector está familiarizado con el estilo del autor y conoce sus vicios.

Otro factor a tener en cuenta es que el corrector puede tener trabajos en cola, y eso puede retrasar el tiempo de corrección.

Y otro factor es la calidad con la que el texto le llega al corrector. He corregido novelas de compañeras de profesión que son el doble de largas que novelas de clientes, pero como ellas son correctoras y apenas tengo que cambiar nada, voy el doble de rápido.

Ejemplo de una corrección :

— Además de ser correctora, también escribes. ¿Es difícil separar ambas facetas?

Esta pregunta es muy interesante. Yo empecé como escritora, y luego me di cuenta de que disfrutaba mucho corrigiendo mis historias y empecé a corregir las de otras personas en páginas de internet mientras estudiaba Psicología. Esto me reveló mi verdadera vocación y dediqué mucho tiempo a corregir a cambio de comentarios por mis historias en Literautas.com, mientras reconducía mi carrera y estudiaba el máster de Edición Literaria. Corregir textos de otras personas me ayudó a ver fallos en los míos, porque en la escritura siempre somos más amables con nuestros errores que con los de otros.

Actualmente me encuentro en un momento en el que lucho por apagar mi editor interno mientras escribo, porque la corrección constate es una forma de censura y puede acabar muy rápido con la creatividad. Si no dejo de corregir lo que escribo al momento de escribirlo, me resulta muy difícil meterme en la escena que estoy narrando. Por eso me tengo que centrar en poner la historia en el papel y convencerme de que lo corregiré después, que el momento de escribir es sagrado y es en el que tengo que permitirme ignorar el subrayado rojo de Word y cometer todos los fallos posibles sin que me importe, que luego vendrá mi correctora interna y lo arreglará todo.

 

 

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